
La estabilidad y la mejora del rendimiento del motor se deben, por un lado, al nivel de diseño, y, por otro, a la importancia de la implementación del diseño del producto a través del proceso de fabricación. Especialmente en el caso de la cavidad interna estrecha de algunos motores, se requieren medidas para garantizar las condiciones básicas de aislamiento eléctrico, ventilación y disipación térmica durante el funcionamiento del motor.
En muchos productos de motor, se agrega un ventilador interno a la cavidad interna para equilibrar la temperatura de las piezas del motor, especialmente el devanado del motor, para evitar fallas eléctricas del devanado del motor debido al sobrecalentamiento local.
Para algunos productos con espacio de cavidad interna estrecho, especialmente en el caso de un efecto de conformación final deficiente, el espacio de ventilación y disipación de calor puede bloquearse por completo debido al rendimiento del aislamiento, lo que es muy probable que cause graves problemas de calentamiento en el devanado local y luego puede ocurrir el envejecimiento del aislamiento local o incluso la quema completa del devanado.
El problema del calentamiento local al final del devanado se propaga directamente al sistema de cojinetes del motor. El calentamiento del sistema de cojinetes agrava el calentamiento del devanado. Este círculo vicioso provoca una baja fiabilidad del motor y fallos eléctricos y mecánicos fatales.
Durante el proceso de fabricación, los extremos de algunos motores de capacidad mejorada y de pocos polos presentan una separación relativa especialmente estrecha con respecto a la base y la tapa, lo que facilita la aparición de problemas de calentamiento local. Los fabricantes deben prestar especial atención a este problema para evitar fallos.