En entornos industriales y comerciales, los motores eléctricos son indispensables para accionar maquinaria, equipos y sistemas que soportan una amplia gama de operaciones. Estos motores suelen estar alimentados por sistemas eléctricos trifásicos, diseñados para proporcionar un suministro de energía constante y equilibrado que garantice su funcionamiento fluido y eficiente. Sin embargo, un problema común en estos sistemas es la pérdida de fase del motor, que puede provocar importantes problemas operativos, como un rendimiento reducido, daños en los componentes del motor e incluso su fallo total.